El que guarda siempre halla

Stafford DeCambra

de Stafford DeCambra, CEC, CCE, CCA, AAC

En la encuesta anual What's Hot en la que participaron los chefs de ACF, la Asociación Nacional de Restaurantes determinó que el "desperdicio cero" es una de las principales tendencias en la industria alimentaria para 2019. Si bien estoy de acuerdo en que el tema es y debería ser lo más importante en este momento, diría que es algo que ya no podemos pensar como una "tendencia".

Reducir el desperdicio de alimentos y envases es una de las maneras más fáciles de reducir nuestra huella de carbono y frenar la marea del cambio climático, algo que, a diferencia de las últimas tendencias, llegó para quedarse. A menos que nos tomemos en serio la necesidad de revertirlo. Y si hay alguien que es capaz de trabajar bajo presión de esa manera, son los chefs.

Hay rasgos inherentes que, a pesar de nuestros diferentes orígenes, son parte del ADN de lo que significa ser un chef: nuestro amor por la comida, nuestra pasión por hacer felices a los demás, nuestras habilidades para realizar varias tareas al mismo tiempo y nuestra capacidad de pensar con creatividad en momentos de tensión. Estas constantes nos permiten soportar largos turnos de trabajo; nos encuentran unidos alrededor de los cajones de leche al final de una larga noche, de alguna manera conservando la sonrisa cuando estamos a punto de colapsar por el servicio pesado que acabamos de prestar.

Anualmente, los seres humanos desperdiciamos 1300 millones de toneladas de alimentos, más que suficiente para alimentar a quienes tienen hambre en todos los rincones del mundo. Los chefs tienen el poder único de cambiar eso. Sabemos cuándo es seguro comer una cebolla, incluso si tenemos que pelar una o dos capas. El uso creativo de hojas y cáscaras que de otro modo suelen desecharse no es solo algo que sabemos cómo hacer, sino que alimenta nuestro impulso creativo y nuestra pasión por alimentar a las personas.

Sin embargo, reducir el desperdicio de alimentos en nuestras cocinas es solo el primer paso. El siguiente paso es transmitirles este conocimiento a nuestras comunidades de manera que ellos también puedan hacerlo. Los chefs pueden estar a la vanguardia de este tema en comedores populares, escuelas locales y en cualquier otro lugar donde haya gente cocinando, comiendo o aprendiendo. Porque no solo somos creativos por naturaleza, sino que también somos maestros y líderes.

Por supuesto, hacer grandes cambios en las cocinas, las comunidades, los corazones y las mentes será un desafío. Afortunadamente, un desafío también es algo que los chefs aman. ¡Estamos listos!

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